Por qué los Andalucistas hemos optamos por Andalucía por Sí (AxSí)

Porque entre las posibilidades existentes es la formación nacionalista, progresista, solidaria, medioambientalista y transversal que mejor se ajusta a las necesidades reales de nuestra tierra en la actualidad  

El día 12 de septiembre de 2015 figura para los Andalucistas maireneros como uno de los días más negros de nuestra historia política. En aquel Congreso de Torremolinos, ciudad en otras ocasiones emblemática por los bríos y fuerzas que en ella el ya extinto Partido Andalucista recargó, en esta ocasión se convertía en tumba de una formación que paulatinamente se había venido consumiendo asaeteada por una confluencia de factores internos y externos de difícil sorteo, y en los que ahora no vamos a entrar.

 

Un desolador ambiente de incertidumbre, pesimismo y tristeza se hizo entre nosotros como grupo local de Mairena del Alcor, al que no fueron ajenos otros antiguos comités de la formación, la misma que tanta ciudadanía andaluza, influyentes periodistas, e incluso militantes de base o jerarquía de otras formaciones políticas tantas veces nos hablaron sobre la necesidad de su existencia. El tiempo, tras lo vivido, ahora les da la razón de la que nosotros nunca dudamos. Aunque aquellas manifestación de apoyo por mucho que se agradecieran en momentos tan tristes, de poco servían. Apenas de leve consuelo ante lo inexplicable.

 

Si tan importante era la existencia de una formación exclusiva para Andalucía, que levantase siempre la voz en todos los estamentos administrativos, empezando desde el pueblo y llegando hasta las sedes comunitarias de Bruselas, y en donde en efecto sí se escuchó la voz y las demandas de nuestra tierra cuando los Andalucistas tuvieron presencia, ¿cómo se explicaba entonces la situación de desahucio a la que había llegado aquella formación que, desde luego sin haber sido nunca mayoritaria, sí que en ciertos momentos se erigió en refugio de tantas ilusiones y esperanzas, y hasta llegó a copar ciertas dosis de poder a distintos niveles? ¿Cómo era posible en definitiva que, si incluso muchos de nuestros postulados y proyectos puestos en marcha desde la Junta o desde los ayuntamientos, ya directamente o ya adoptados como propios por otras administraciones, habían resultado felizmente exitosos, que a sus autores seminales se les hubiese relegado hasta la inoperancia regateándole el voto elección tras elección, cada vez con resultados más desalentadores?

 

¿Cuestión de mensaje? ¿Los pactos? ¿Las divisiones internas? Al fin y al cabo, la causa o confluencia de factores ya daba lo mismo, aun a pesar de que asistíamos pavoridos al relativo triunfo en las urnas de formaciones que sin implantación territorial, ni municipal; e incluso sin hacer campaña, superaban al Andalucismo de manera abultada en resultados electorales. Haciéndolo en muchos casos a mayor gloria de cantos a la transversalidad, de la que el PA había venido siendo punta de lanza, cuando entonces y sorprendentemente muy al contrario, se la presentaba como transgresión. Loable es, al menos, que ahora se estime como valor político. Algo hemos ganado en la esquizofrénica escena de nuestra política.

 

En ese panorama de desolación, el Andalucismo se fue aligerando de nombres a través de un éxodo respecto del que otros muchos permanecimos al margen, aún a pesar de la orfandad y desde el silencio triste de la conmoción. No hubo entre tanto carencia de propuestas desde otras formaciones, siendo diversas las que se nutrieron de nombres de las antiguas siglas de Alejandro Rojas Marcos, los hermanos De los Santos, Pepe Ortega… y tantos otros políticos emblemáticos de la lucha por la igualdad y justicia para Andalucía. Aunque no pocos fuimos los náufragos que nos mantuvimos al margen de las ofertas, ya  individuales, ya de absorción colectiva. Contemplado todo ello desde una mezcla de melancolía, abulia, desorientación o abatimiento. En cualquier caso, mientras que lo único que teníamos claro era nuestro firme propósito como grupo local de seguir presentando candidatura al Ayuntamiento de Mairena del Alcor. A eso no estábamos dispuestos a renunciar.

 

Así que pasando el tiempo y con el natural fluir de las cosas, con mayores dosis de inercia y azar que determinación, otros compañeros de otras latitudes nos comenzaron a hacer saber que, en la misma situación que nosotros y cual pollo sin cabeza, en su arrojo comenzaban a poner en marcha iniciativas que nos fueron presentando. A todos ellos, sin excepción, les agradecemos la consideración y el deseo de sumarnos como compañeros, aunque desde la flema y aturdimiento en que vivíamos, finalmente nuestro comité por unanimidad decidió unirse a Andalucía por Sí  (AxSí). Era la esencia de la propuesta la que la hizo aparecer a nuestros ojos como la opción política que más se asemejaba a nuestros referentes, y que aun siendo una opción completamente nueva y desligada de todo lo anterior, con nombres en su mayor parte nuevos, no sólo se abría a los antiguos andalucistas del PA sino que se enorgullecía del legado de la extinta formación. No era ni poco ni desdeñable.

 

De modo que en definitiva, otra vez nos hallamos en la carretera con los ánimos renovados, como ave fénix que renace de sus cenizas. Con esa ilusión renovada y las ganas de contar y mucho en el futuro de Mairena y Andalucía, aunque sin renunciar a influir en España y la Humanidad, y siempre con Andalucía, su desarrollo y prosperidad en el centro, siempre con la social y transversal alerta, con inquietud medioambiental, mirada progresista y no excluyente, dialogantes pero sin renunciar jamás a nuestro objetivo prioritario y central: ANDALUCÍA. Para ello, esperamos y deseamos contar contigo, ahora que se abre una nueva oportunidad para dejarnos de lamentos y optar por nosotros mismos. Siempre también desde la solidaridad que caracteriza a los hombres y mujeres de Andalucía.  

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