La Feria de Mairena es algo muy serio como para tomarla a la ligera

Los Andalucistas consideran irresponsable, electoralista y una faena la iniciativa del alcalde hispalense que le puede afectar negativamente  

“Mi prioridad es el empleo, no los veladores”. Bajo este titular, Diario de Sevilla dedicaba al alcalde de Sevilla, Juan Espadas, una extensa entrevista en su edición del pasado domingo 1 de mayo. Cuestión al margen la oportunidad del encabezamiento del textontación del texto, pues se trataba del Día Internacional del Trabajo y cualquier dirigente político se hubiera manifestado en similares términos; o la venta de su año de gestión y el alarde de tener “un proyecto de ciudad”, que tanto gusta a los alcaldes de su formación, para los maireneros y maireneras, sin embargo, lo mollar del toma y daca periodista-regidor eran las palabras que Espadas dedica a explicar su cacareado proyecto de adelanto de la feria hispalense hasta el fin de semana previo, con el consiguiente solapamiento con la de Mairena del Alcor, nuestro pueblo, a la que literalmente engulliría esos no pocos años en que su celebración transcurre en semanas consecutivas.

Hubo que esperar hasta las dos últimas preguntas de su –por otra parte- amena charla para conseguir poder tirar un poco más del ovillo, que no acaba de desenredarse. Probablemente porque ni el propio regidor tiene las cosas demasiado claras ni maduradas. En otras palabras, puede que nos encontremos ante el típico ‘piscinazo’ de un político que tiene que hacer méritos para contemporizar con la diversa amalgama de formaciones que lo auparon. El plus de populismo va implícito en la jugada, que al eco de sus palabras se intuye estratégica, y tal vez de puro márketing. Así, al menos se deduce del entrecomillado que extraemos de boca del propio Espadas: “No es un referéndum, es una consulta. Han emergido partidos que demandan asambleas y otros procesos. O nosotros somos capaces de canalizar esos debates de manera ordenada, o sencillamente parecerá que hay otros que nos dan lecciones. Quiero ser el primer alcalde que haga una consulta para demostrar que me creo la participación ciudadana”.

En otras palabras, que no se trata de un referéndum, sino de una consulta que podría o no ser vinculante, en función –claro está- de los intereses de estabilidad del prócer en su sillón. Pues la medida se implementa para dar lecciones a otras formaciones, las de izquierda que le apoyaron para ser investido, y se toma para ello un asunto menor para no hacer mucho revuelo o daño en su ciudad. Pero claro, los Andalucistas en tanto que maireneros, no podemos estar más en contra de la aseveración de encontrarnos ante un tema menor. Para nosotros es vital, porque nos va el éxito económico de nuestra feria en ello. Ya sin entrar en la desconsideración y el desprecio que la puesta en marcha del citado adelanto y eclipsamiento pudiera representar para nuestra historia y tradición, asentada además en cuanto a organización, y a priori, sobre acuerdos verbales entre los dos consistorios, que han venido de facto a dar carta de derecho y jurispridencia a la historia, y respeto a la feria mairenera inferidamente. Todo indica que el señor Espadas parece dispuesto a segarlo todo de cuajo.

De modo que entendmos que, o el alcalde de Sevilla se ha metido en un jardín del que podemos salir muy mal pardos los maireneros y maireneras en lo tocante a nuestra fiesta mayor y más popular; o sencillamente su actitud destila una alarmante dosis de irresponsabilidad. Con cosas tan serias no sólo no se juega, sino que Sevilla y Mairena del Alcor distan 20 kilómetros tan sólo, y encima formamos no ya sólo parte de la misma provincia sino de la misma área metropolitana que su partido tanto y tan bien nos ha vendido. Pero no, señor Espadas, no. Hay cosas con las que no se juega, como ésta, y ante las que es exigible un plus de responsable sensibilidad, es como esas sagradas “cosas de comer”, que no pueden servir de ensayo, de experimentos ni de “farol político”.

Si la propuesta de consulta se llevara finalmente a cabo, y si en ese   aso fuera refrendada por la ciudadanía hispalense, lo lógico es que se viera obligado a aplicarla, arruinando nuestra feria en sus días centrales. Todo a resultas de una táctica cortoplacista y de un mal cálculo, en la que para más inri, y en la penúltima pregunta de la entrevista (compartimos debajo enlace para quien desee leerla) el hipotético cambio tendría por objetivo atender mejor al turismo que potencialmente pudiera llegar desde Madrid. Otra incongruencia más, ya que no sólo resulta que la feria de Sevilla debe tener como eje central acoger antes que a nadie a los propios sevillanos, a quienes ya a estas alturas les viene larga, como denota el decaído ambiente y baja asistencia en sus últimos días.

Aunque, dejando claro que en todo caso resulta legítimo que el alcalde de Sevilla aspire a revitalizar su feria, lo que no lo es tanto es que lo haga a costa de una tercera como la mairenera, tan cercana como madre, que cuenta también con sus propias dificultades. El señor Espadas podría ser más imaginativo, y posiblemente sacaría más rédito pasándola de una vez por todas a mayo, al menos en algunos de sus días. O rescatar el lunes de resaca con más atracciones infantiles y espectáculos que llamen a un público variopinto, lo que aminoraría la pereza de asistir los últimos días. Los madrileños, si la feria funciona, ya se las apañarán para asistir de cualquier manera. Que para eso vamos sobrados de las autopista, el aeropuerto y AVE.

http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/2275377/mi/prioridad/es/empleo/no/los/veladores.html

Feria 1

Feria 2

 

 

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